jueves, 20 de noviembre de 2014

D. LA EDUCACIÓN COMO EJERCICIO DE REALIZACIÓN TRASCENDENTE
El ser humano por su poderosa dimensión factiva es un agente(haciente) por excelencia. Es un hacedor. Lo que haga dará fe, necesariamente, de lo que es.
A nuestro consciente y edificante obrar llamamos trabajo. La Educación dignifica el trabajo y éste honra al ser humano liberándolo y haciéndole trascendente.
¿El trabajo es carga, molestia, pena o castigo? Rotundamente no. Juzgarlo así es fatal. El trabajo es el sagrado derecho que tenemos los humanos  a ser útiles y trascendentes. Y somos útiles y trascendentes por nuestras buenas y fructíferas acciones. Nuestras acciones son buenas y fructíferas cuando por la Educación nos convertimos en virtuosos realizadores del sagrado rol que como humanos nos toca desempeñar. Si somos virtuosos nos haremos indispensables pues todo trabajo debe siempre valer más que cualquier pago y no al revés y, así, seremos siempre demanda. Todos somos capaces de ser indispensables en algo.
¿Cómo nos hacemos virtuosos? Partamos del hecho indiscutible de que nada está humanamente solucionado, que nada está humanamente satisfecho. Primero determinemos qué es lo que más nos gustaría hacer(vocación) como parte de la solución o satisfacción de algo o de alguien(servicio) y entonces echemos a andar nuestras bondades y despleguemos nuestras potencialidades asumiendo así el rol protagónico que nos ha sido encomendado en este constante interactuar con el entorno naturosocial.
Sin desdeñar los métodos científicos oficiales existen estrategias prácticas muy eficaces de las que podemos valernos en el complejo camino de búsqueda de nuestra realización. He aquí algunas:
La Heurística que despierta nuestra curiosidad y nos ayuda en el persistente descubrir y redescubrir de nosotros mismos y del mundo que nos rodea; La Inventiva que inspira e incita a nuestra imaginación a recrearnos y reinventarnos incesantemente y recrearlo y renovarlo todo de la mano con el tiempo; la Serendipia que en el intrincado laberinto de la investigación hace que la necesidad coincida con la oportunidad;
 la Resiliencia que repara nuestro ánimo y nos colma de optimismo para levantarnos de nuestras caídas y aprender de nuestros errores. Más adelante desarrollaremos y explicaremos ampliamente estos procedimientos.
Todos los humanos tenemos todo para convivir bien sin dañar nada ni perjudicar a nadie, y seríamos felices si concienzuda y voluntariamente cada uno aportara en la medida de sus posibilidades y recibiera según sus necesidades.
El virtuosismo humano, en armoniosa comunión con la generosa Natura, lo tiene todo para el bien de todos, empero para ejercer ese virtuosismo necesitamos educarnos genuinamente y así realizarnos por fin humanamente.
Sólo realizando nuestro promisor designio humano habremos trascendido para alcanzar a trascenderlo todo. Nos hace falta una Educación espiritual y materialmente productiva.

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