viernes, 3 de enero de 2014

9. EDUCACIÓN, ACTITUD Y APTITUD

El hombre para realizarse y trascender como ser HUMANO deberá, indefectiblemente, desarrollar la urdimbre de sus actitudes y la trama de sus aptitudes en el telar de la educación.
En tal sentido el auténtico desarrollo humano se debe dar sobre sus dos sustentos imprescindibles: Desarrollo de actitudes y construcción de aptitudes. Lo demás es mera instrucción memorística receptiva, circunstancialmente necesaria pero no fundamental.

EDUCACIÓN DE LAS ACTITUDES
Nuestra actitud es nuestra manera de ser o actuar en determinada situación, circunstancia o contingencia que nos toque vivir, resolver o afrontar. Es la manifiesta disposición de nuestro ánimo en las interacciones con el entorno naturosocial.
Educarnos es, fundamentalmente, formar nuestra actitud de bien la que nos motiva y predispone a obrar humanamente, sin perjudicarnos y sin dañar a nadie ni a nada.
En la sociedad humana, en todo ámbito y momento, cualquiera que sea nuestro rol, las actitudes están orientadas por valores y regidas por normas de sana convivencia.
La vida humana es la perfectible formalización de humanas actitudes. De esta formalización se encarga la educación y de su estricta observancia se encarga, en última instancia, la justicia.
La educación orienta, la justicia rige; la primera es preventiva, la segunda correctiva. La educación nos forma, siempre, con amor; la justicia nos reforma, en todos los casos, por amor pero con rectitud.
La educación para ser tal no debe dejar opción alguna a la malicia destructora de toda virtud humana. Ni la justicia debe dar ventaja ninguna a la impunidad tarde o temprano contraproducente.
El merecido premio y el debido castigo  son las dos caras de la medalla del bien y se otorgan por justicia y con justeza. Los excesos, los defectos y los inoportunismos en premios y castigos son totalmente contraproducentes.
Cuanto más concienzuda sea la educación menos frecuentes y relevantes se harán los castigos, con lo que el premio pasará a ser la regla general y constante y el castigo la mínima y rara excepción que sólo la confirma.  
En las sociedades en las que ingenua y totalmente se ha abolido la debida punición para los casos de vulneración de los límites del comportamiento infantil y juvenil el resultado es la descomposición social evidenciada en la generalizada y vertiginosa corrupción y delincuencia.

EDUCACIÓN PARA LA VIVENCIA Y CONVIVENCIA
Nos educamos, motivando y orientando nuestras actitudes, para el logro de una sana vivencia y humana convivencia.
EDUCACIÓN PARA LA SANA VIVENCIA
Siendo el humano una complejidad somatoespiritual y el recién nacido la criatura más inerme y desvalida en anbos aspectos, biológico y sicológico, se hace crucial, desde un inicio, el prodigarle constantemente calor espiritual, protección y atención en todas sus necesidades vitales.
En atención a la importancia de un debido tratamiento integral de la emergencia somatoespiritual humana es que proponemos la refundación de las verdaderas ciencias de la educación para que en sinergia atiendan los requerimientos de la delicada entelequia inicial humana cuyas materias educativas se circunscriben en el rubro de Educación para la Alimentación y la Salud y que se deben planificar y ejecutar con la finalidad de formar sanos hábitos de consumo.
EDUCACIÓN PARA LA HUMANA CONVIVENCIA
Siendo el humano un ser AFECTIVO por excelencia es imprescindible para garantizar su humana convivencia una Educación de los Afectos y las Emociones pues si el hombre no se ama no es digno y si no ama a los demás no es humano. Educarse es formarse para la dignificación de sí mismo y para honrar todo cuanto hace.
La educación verdadera alienta y perfecciona todas las virtudes humanas e inhibe y reorienta toda malicia deshumanizante.
La Educación de los Afectos y Emociones debe garantizar la práctica constante de hábitos de veracidad, obediencia, honradez, solidaridad, respeto, fortaleza anímica y vocación de servicio, todo lo cual irá consolidando la autoestima y la conciente consideración por el entorno social y natural.

EDUCACIÓN DE LAS APTITUDES
Es el perfeccionamiento de nuestras facultades de asimilación de la realidad natural, social y cultural para la construcción de un bagaje perfectible de experiencias que constituyan una conciencia propia y del entorno y que coadyuven a fortalecer nuestra humana actitud para vivir en paz con nosotros mismos y en armonía con las demás entidades de la sociedad y la Natura.
La educación nos hace aptos en el saber no como fin sino como valiosa provisión para un hacer productivo(desarrollo de nuestra factividad)pues sólo así quedan garantizados nuestros autovalimiento y autorrealización como factores liberadores, dignificantes, humanizantes y, por tanto, trascendentes.
Este segundo aspecto educacional consiste en la construcción de las aptitudes: Lingüísticas, lógico-matemáticas; cognitivas naturales, humanas, sociales; metacognitivas, artísticas, especulativas y de conocimientos enigmáticos. 
Toda acción educativa debe ser un trascendente acto afectivo, vivencial, lúdico y artístico  creativamente protagonizado siempre por cada educando.
Integradas las aptitudes a las actitudes darán como suma la virtud realizadora y trascendente.

NOTA: Debemos precisar que de lo que aquí se trata es de REFUNDAR LAS VERDADERAS CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN, MALICIOSAMENTE IGNORADAS O TERGIVERSADAS desde hace milenios por intereses mezquinos.

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