lunes, 25 de noviembre de 2013

8. COMPORTAMIENTO Y EDUCACIÓN



    La EDUCACIÓN es la FORMALIZACIÓN de la VIDA HUMANA. Esta formalización sólo es posible si facilitamos y orientamos debidamente el DESARROLLO (desenvolvimiento, despliegue, progreso, avance, mejora, perfeccionamiento) del COMPORTAMIENTO de la ENTELEQUIA HUMANA. Nuestra conducta, según nos eduquemos o no, nos hace mejores o peores humanos. Pues educarnos, en buena cuenta, es formar humanamente nuestro comportamiento. Lo demás es instrucción.
Ahora bien, el comportamiento tiene su razón de ser y existir en la dialéctica sujeto/entorno. 
El sujeto, esa entelequia BIOESPIRITUAL (hardware/software humano), es la consecuencia de su propio devenir filogénico/ontogénico (especie/individuo) y a la vez prospecto perfectible de su trascendencia.

La Etología que interpreta el comportamiento antroponatural(instintivo) y la Psicología que estudia la conducta Antropoespiritual(consciente) nos invitan a instaurar, ya y de una vez por todas, la Biosicagogía como ciencia integral de la interpretación y orientación del comportamiento humano, fundamento de una nueva y genuina educación.
El comportamiento de la Entelequia humana se verifica en la dialéctica de sus tendencias regenerativa/degenerativa(bondad/malicia), constantes, ya sea patente o latentemente.

La educación o su carencia hacen que el sujeto mantenga su espiritual designio humano  o se aliene.
No olvidemos que la EDUCACIÓN es el único tratamiento preventivo de las distorsiones de la personalidad y problemas de socialización.
Nota.- El subconsciente es conciencia latente.

PERFIL DEL NIÑO GENEROSO:
- Es  puro corazón, bondadoso hasta el sacrificio.
- Predomina en él lo espiritual.
- Es muy franco, sincero y carismático.
- Las cosas para él son sólo un complemento y valen para servirse y servir a los demás. Comparte u obsequia sus juguetes. Trata de arreglar todo por las buenas, se compadece de sus oponentes aunque tenga que perder o ser lastimado.
- Le gusta el esfuerzo, desprecia las ventajas y opta  por el juego limpio y el mérito: Asimila sufrimientos, remonta obstáculos, resuelve problemas y asume retos.
Es creativo y desinteresado.

PERFIL DEL NIÑO MODERADO:
- Siente apego moderado  por las cosas.
- No es dadivoso ni tacaño.
- Si recibe da. Si no es correspondido no vuelve a dar.
- Se apropia momentáneamente de los juguetes ajenos sin esconderlos.
- Es sumamente práctico.
- Tiene gran sentido de la equidad pero no lucha contra las injusticias adaptándose a las circunstancias.

PERFIL DEL NIÑO MEZQUINO:
- Le da excesivo valor y demasiada importancia a las cosas.
- Es el típico posesivo permanente y absoluto: Nunca regala, poco presta y si lo hace es siempre a cambio de algo. Esconde los juguetes ajenos para apropiarse. Es ventajista.
- En lo que es de uso colectivo se adelanta asegurándose el uso o consumo primero, mayor o mejor y a veces total. Si no  lo logra se hace el perjudicado.   
- Se obstina en que los aciertos aparezcan como suyos y los yerros como ajenos. 
- Es manipulador y, por conveniencia, pude ser sobón, hipócrita. Es el típico amo de la "viveza criolla". Da menos y quiere más.
- Odia la competencia.  Siempre ve a los demás  como rivales. No se esfuerza en ascender por méritos pues le basta “bajar al rival” por cualquier medio. Todo lo "arregla" por la fuerza. Se ensaña con su oponente.
- Es descarado, cada vez con menos escrúpulos. En el futuro puede hacerse proclive a la corrupción y al delito.

Ventaja del niño generoso:
Su afán de servir desarrollará su INTELIGENCIA, esa virtuosa energía espiritual que le anima y ayuda a solucionarlo y lograrlo todo sin perjudicar a nadie ni dañar nada.  
Desventaja del niño mezquino:
Su afán de sólo servirse le hará desplegar su "HABILIDAD"(inteligencia perezosa), ese primitivo y mezquino impulso que le puede llevar a conseguir sus propósitos por cualquier inescrupuloso atajo y a costa de los demás y hasta, claro está, de su propia dignidad.

Como la "viveza" da réditos inmediatos y ventajosos su facilismo atrae cada día más y más adeptos que enajenados creen que el esfuerzo, la honradez y la bondad son para los "tontos". Este primitivo y alarmante simplismo hace cada vez más urgente y necesaria una educación trascendente que humanice al individuo y a la sociedad, es decir que nos ILUMINE PERO PRIMERO NOS SANE.

IMPORTANTE:

         Si nos ha sido dada una AFECTIVIDAD infinita,  ¿por qué no PONERLA EN SERVICIO si a todos beneficia y a nadie ni a nada daña?

¿Es la bondad una maldad resentida o la maldad una bondad dañada?

Que se convenzan los pesimistas  que la normalidad es la bondad, por justa, necesaria y humanamente trascendente.
El ser humano vale por su comportamiento, el comportamiento por su bondad y la bondad por su trascendencia y todo esto está garantizado por la educación.

La educación, con amor y pertinencia, preserva, mantiene y potencia toda normalidad humana y detecta, aplaca, reorienta y revierte toda anormalidad.
Una educación genuina nos garantiza el EJERCICIO PLENO de nuestro DESIGNIO HUMANO, es decir, de nuestra IDENTIDAD distinta como especie e inconfundible como género(femenino/masculino), de nuestra DIGNIDAD como seres útiles y benignos para la sociedad y la Natura, de nuestra TRASCENDENCIA, en el espacio y en el tiempo, como recreadores perfectibles de lo ya existente.

 El reto es  lograr el 90%  o más de niños trascendentes.
    

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