viernes, 14 de junio de 2013

7.ENTELEQUIA HUMANA Y EDUCACIÓN



Ya hemos dicho que EDUCACIÓN es la dialéctica educabilidad/educatividad, la misma que se verifica en la dialéctica niño/entorno. También hemos dicho que el niño es el huevo prodigioso que sólo requiere del calor, debido y oportuno, de la gallina que es el entorno. Ese huevo prodigioso es la Entelequia Humana Potencial mientras que el adulto educado(no sólo instruido) es la Entelequia Humana Actual(que actúa o ejerce), Ave portentosa desarrollada espiritualmente a partir de aquel huevo singular.
Es muy importante remarcar que la delicada entelequia humana inicial muchas veces presenta leves o fuertes alteraciones en sus potencialidades que son absolutamente remediables en todos los casos, puesto que todo niño, sin excepción, es educable, dadas las condiciones para un auténtico tratamiento educativo.  
Minuciosas y diversas observaciones de campo,realizadas durante largos años, en los ámbitos familiar, escolar y social nos han permitido establecer que una muy buena proporción de niños goza de equilibrio afectivo-emocional siendo dueños todos ellos de tendencias actitudinales moderadas(bondad mesurada y malicia controlada)  por consiguiente de fácil socialización. Estos niños moderados constituye alrededor del 50% de todo grupo.
Sin embargo más del 20% de niños sufre las consecuencias de desajustes afectivos, heredados o adquiridos, muchas veces en la etapa prenatal, que distorsionan su comportamiento convirtiéndoles en conflictivos y por consiguiente en individuos de difícil adaptación a la humana convivencia que toda buena educación anhela.
Felizmente en todo grupo encontramos a casi un 30% de niños indemnes, exentos de toda malicia o influencia negativa,niños que, a despecho de esta precaria "normalidad" humana y social que cada día más nos alarma, son asombrosamente sociables, generosos, dóciles,pacíficos, siempre agradables, espontáneos, que si algún defecto tienen, mejor dicho exceso, es el  de ser demasiado buenos, tanto que muchas veces esa bondad es "aprovechada" por el desafuero de otros niños.
Queda claro que las alteraciones de las potencialidades de la entelequia humana van a repercutir negativamente en el comportamiento del niño dificultando su gratificante socialización y su edificativa realización y que el excesivo instruccionismo de los falsos sistemas educacionales vigentes, lejos de formarlos para humanizarlos, los antieduca y deshumaniza.
.Es muy preocupante constatar que nuestra cada vez más libertina, caótica y perversa sociedad ve, sin preocupación ni remordimiento, incrementarse la corrupción y la delincuencia en todos sus ámbitos, pero lo más grave es que nuestros propios sistemas educacionales insensibles y obsoletos, pero inexplicable e irónicamente rozagantes, contribuyen a acelerar esta alarmante tendencia que de continuar nos aseguraría un inexorable apocalipsis educacional, comprometiendo seriamente incluso la propia supervivencia.
Por todas estas razones, hoy  más que nunca y antes que sea demasiado tarde, demandamos se instituya ya en todos los pueblos de la Tierra la Educación Humanizadora que aquí proponemos, sistema eminentemente formativo que se vale de la Mayéutica para propiciar el Renacer del Hombre  para una Nueva  y Verdadera Sociedad. Y que la Pedagogía y la Didáctica se sigan encargando de la muy útil pero humanamente insuficiente instrucción.
Insistiremos hasta el cansancio: ¡Nadie es Humano por sabio sino por magnánimo!
He aquí dos cuadros comparativos que grafican las tendencias actitudinales con las que nace el niño y su involución o  evolución social  en relación a la influencia del tipo de educación intrascendente o trascendente:
                                  

Nótese en el primer cuadro cómo un modelo de educación intrascendente permite que un importante 30% de niños SOCIABLES se reduzca a 15% de adultos magnánimos. En cambio en el segundo cuadro, con un SISTEMA DE EDUCACIÓN TRASCENDENTE, empezando con 30 % de niños sociables  terminamos con un importantísimo 60% de adultos magnánimos..

Es necesario aclarar que dentro y entre las categorías actitudinales existen diversas gradualidades y matices pues hay comportamientos desde los excesivamente bondadosos hasta los incipientemente perversos y casos encomiables de individuos o grupos que a pesar de lo farragoso y descompuesto de su entorno han sabido conservar su bondad o revertir su malicia.





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