martes, 3 de mayo de 2011

6. APOLOGÍA DE LA AFECTIVIDAD Y RE-EVOLUCIÓN DEL HOMBRE

El humano por naturaleza es el único ser espiritual.
La espiritualidad se manifiesta como esa esencial propensión y excelso afán en el hombre de enriquecer su SER INTERIOR colmándolo de AMOR, VIRTUD DE VIRTUDES, lo cual hace posible el DIGNIFICARSE y dignificar todo cuanto hace.
La espiritualidad hace que prevalezca la inclinación por el cuidadoso cultivo de los valores íntimos de su SER sobre los intereses de posesión desmedida de bienes del mundo exterior.
La lucha íntima y constante del hombre por enriquecer su propio ser le conduce infaliblemente a honrar su especie como axiológicamente superior.
Esa propensión al bien, que nace con cada niño, con la ayuda cuidadosa de la EDUCACIÓN(formación fundamentalmente espiritual)se va convirtiendo muy pronto en AUTOESTIMA(amor propio) para finalmente consolidarse para toda la vida como actitud genuina y plenamente humana.
Es preciso anotar que sin AFECTIVIDAD soberana y efectiva es imposible que el hombre alcance su HUMANIDAD verdadera y plena, por tanto cada humano para poder lograr ser tal debe AFECTIVAMENTE EMPODERARSE de su propio ser.
Y es la EDUCACIÓN MAYÉUTICA la única capaz de posibilitar y perfeccionar el despliegue y establecimiento de las actitudes genuinamente humanas y de cautelar a la vez los afanes posesivos que, si prevalecen, pueden envilecer su espiritual designio de privilegiar la HUMANACIÓN como principio y FIN SUPREMO del hombre y mantener el afán por lo material sólo como discreto medio(El hombre que no atesora bienes espirituales se enajena tratando en vano de llenar ese inmenso vacío acumulando, muchas veces a cualquier precio, bienes materiales).
La afectividad acrisolada por la verdadera educación se constituye en AMOR AUTOTÉLICO que es el sentimiento más acendrado que, siempre y solamente, busca, al mismo tiempo, el BIEN PROPIO y el de las demás ENTIDADES NATUROSOCIALES con las que convive armoniosamente.


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